
Begoña García Bernal, secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, ha señalado que el principal objetivo para el aceite de oliva español es fortalecer su liderazgo en el mercado internacional. Este fortalecimiento debe basarse en la calidad del producto, su diferenciación y la incorporación de valor añadido, más que en un incremento de la cantidad producida.
Según García Bernal, el siguiente salto para el sector oleícola nacional no reside en producir más aceite, sino en conseguir que este tenga un mayor valor en los mercados globales. Esto implica apostar por la mejora continua de los estándares de calidad y por estrategias que permitan distinguir el aceite español frente a otros competidores.
El enfoque en la calidad y el valor añadido responde a una estrategia de posicionamiento que busca consolidar la presencia del aceite de oliva español como referente mundial, aprovechando sus características únicas y los procesos de producción tradicionales y sostenibles.
Este planteamiento estratégico se alinea con las políticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que promueven la innovación y la diferenciación en los productos agroalimentarios para incrementar su competitividad internacional.